Jazz I Am 2026 — Cuando un festival pequeño tiene más que decir que uno grande

Cobertura fotográfica completa de la octava edición del showcase organizado por el Taller de Músics en El Molino, Barcelona

Hay festivales que impresionan por su grandiosidad. Y otros que marcan por su densidad y criterio. Jazz I Am es de los segundos.

Organizado por el Taller de Músics —una de las escuelas de música de referencia en Barcelona desde 1979—, el Jazz I Am no es un festival de masas. Es un showcase profesional: tres días intensos donde artistas, agentes, salas, patrocinadores, periodistas e instituciones se reúnen para escuchar música de altísimo nivel y construir relaciones que mueven la escena. Todo, dentro del acogedor El Molino del Paral·lel, un espacio envuelto en terciopelo rojo donde la música suena de una manera diferente.

Con la excusa de hacer fotografías, tengo la fortuna de que la vida me haga coincidir con eventos únicos e inolvidables. Una de mis pasiones es la música de jazz —como diría el gran Tete— y este año me he podido acreditar para cubrir esta octava edición casi en su totalidad: conciertos, pausas, reuniones informales, espacios de trabajo, el Showlabels, los ágapes. No solo las actuaciones. Todo lo que hace que un festival como este tenga sentido.


Primera jornada — De Corea a Barcelona, pasando por el flamenco (11 de marzo)

La primera noche dejó claro desde el primer acorde que estaríamos ante algo especial. Cinco propuestas en formato breve —unos veinte minutos cada una—, pensadas para mostrar rango y diversidad sin fatiga.

Endless Trio abrió con una apuesta de fusión entre tradición y contemporaneidad: el batería italiano Alessandro Campobasso, el pianista gallego Pablo Costa y el contrabajista valenciano Carlos Ródenas construyendo texturas donde los cambios de ritmo y los breves silencios dicen tanto como las notas.

Formación: Alessandro Campobasso (batería) · Pablo Costa (piano) · Carlos Ródenas (contrabajo)

Cris Lópezz Quartet me sorprendió por su apuesta original, donde se mezclan el flamenco, la electrónica y el jazz, todo teñido de una sonoridad marcadamente mediterránea. Cristina López —que además de cantar juega con la electrónica— acompañada de la impecable guitarra de Toni Abellán, la trompeta de Alba Careta y la peculiar batería de Josep Cordobés.

Formación: Cristina López (voz, electrónica) · Toni Abellán (guitarra) · Alba Careta (trompeta, voces) · Josep Cordobés (batería)

Barencia —el nombre ya es un programa: Barcelona y Florencia— llevó flamenco y jazz a dialogar con la incorporación de la bailaora Karen Lugo, que convirtió su zapateado en un instrumento más de la formación. Para mí, una de las actuaciones más destacadas de la noche.

Formación: Xavi Torres (piano) · Bernardo Guerra (batería) · Michelangelo Scandroglio (contrabajo) · Karen Lugo (baile flamenco)

La organización intercaló el llamado Welcome Drinks & Snacks en la terraza de El Molino: comida, bebida y relaciones profesionales que se tejen entre copa y copa. Un criterio que celebro y comparto al 100%.

El colofón fue una apuesta arriesgada y fascinante: Blood Quartet & Dongyang Gozupa, el resultado de una residencia artística catalano-coreana entre Fabra i Coats y el Seoul Music Week. Yanggeum, rock alternativo, free jazz y electrónica en el mismo escenario. Un caleidoscopio sonoro que expandió las fronteras de lo esperado.

Formación: Mark Cunningham (trompeta, guitarra) · Lluís Rueda (guitarra) · Kike Bela (bajo, sintetizador) · Carles Esteban (batería) · Yun Eun Hwa (yanggeum) · Ham Min Hwi (bajo) · Jang Do Hyuk (percusiones)


Segunda jornada — Cinco maneras de decir jazz (12 de marzo)

Sin casi haber digerido toda la jornada inaugural, el jueves presentaba unos showcases muy prometedores.

Magalí Sare abrió con una propuesta difícilmente clasificable. Voz prodigiosa, multiinstrumentista —flautín, cajón, ukelele—, compositora e intérprete. Su música de raíz tradicional presentada como un espectáculo performativo lleno de detalles. Disfrutadla, que de bien seguro no os dejará indiferentes.

Formación: Magalí Sare (voz, flautín, cajón, ukelele) · Sebastià Gris (guitarra acústica, mandolina, banjo, ukelele, pandeiro) · Irene Romo (cello, voces) · Albert Dondarza (violín) · Vic Moliner (contrabajo)

Xavi Torres Trio trajo el delta del Ebro a El Molino. Su último disco Espill mezcla composiciones propias con reinterpretaciones de canciones protesta, todo con el lenguaje libre del jazz. Acompañado de Reinier Elizarde «El Negrón» al contrabajo y Andreu Pitarch a la batería, ofreció un concierto íntimo y emocionante.

Formación: Xavi Torres (piano) · Reinier Elizarde «El Negrón» (contrabajo) · Andreu Pitarch (batería)

La pausa del día —ofrecida por la Plataforma Jazz España— fue de esas que llenan el estómago y el ánimo a partes iguales. Horario centroeuropeo, pero picoteo de categoría.

Daniel Garcia Trio presentó su último álbum Wonderland, un trabajo de raíz íntima que en formato clásico de trío nos hace viajar por su mundo onírico lleno de emociones, con influencias de todas partes y alguna pincelada de flamenco.

Formación: Daniel García (piano, voz) · Reinier Elizarde «El Negrón» (contrabajo) · Michael Olivera (batería)

Lucía Rey Cuarteto presentó Nómadas, su último trabajo. Reconocida con uno de los premios 2026 de la Plataforma de Jazz España, ofreció una propuesta de piano moderno donde la flauta traversa de Juan Carlos Aracil aportaba una voz propia y diferenciada.

Formación: Lucía Rey (piano) · Ander García (contrabajo) · Michael Olivera (batería) · Juan Carlos Aracil (flauta)

El cierre corrió a cargo de Marc Ayza Social Base: jazz moderno groove, Erin Corine a la flauta y la voz, Roger Mas al piano, Tom Warburton al contrabajo y DJ Owey con los toques de electrónica. Una manera fantástica de acabar la jornada y volver a casa con la música resonando en los pensamientos.

Formación: Marc Ayza (batería) · Erin Corine (flauta, voz) · Roger Mas (piano, teclado) · Tom Warburton (contrabajo) · DJ Owey


Tercera jornada — Monk, gospel mediterráneo y un sello de referencia (13 de marzo)

El último día arrancó con el Showlabels, un espacio dedicado a descubrir el trabajo de los sellos discográficos. Jordi Pujol presentó las novedades de Fresh Sound New Talent, sello que dirige desde Barcelona con proyección internacional: Vanisha Gould & Chris McCarthy, Jakob Dreyer, Iannis Obiols, Tom Ollenforff, Alden Jellmuth o Javier Rojo. Una ventana a lo que está por venir.

Lamentablemente no pude asistir al showcase de la mañana con Giulia Valle, Escarteen Sisters y Vic Mirallas, pero sí a los de la tarde:

Gràcia x de la Cruz ofreció el piano flamenco más intenso de los tres días. Quizás menos jazzístico que otras propuestas, pero impecable en la ejecución y con una energía que no dejaba indiferente.

Formación: Guillem Gràcia (piano) · Joaquín de la Cruz (batería, percusión)

Magnificat fue una de las sorpresas del festival. Badry Razen —voz en italiano, inglés y árabe (Darija)— acompañada del trompetista Giovanni Falzone y el órgano de Roberto Olzer. Una propuesta lírica y audaz, una especie de gospel mediterráneo que huye de todo convencionalismo.

Formación: Badrya Razem (voz) · Giovanni Falzone (trompeta) · Roberto Olzer (teclado, órgano)

Andrew Moreno presentó su álbum debut Axiom, grabado con su trío establecido en Rotterdam. Una propuesta marcadamente free donde la sofisticación y la improvisación cohabitan en un caos sonoro que entra en el cerebro de forma increíblemente agradable. Gran descubrimiento.

Formación: Andrew Moreno (guitarra) · Jonathan Ho (contrabajo) · Tristan Renfrow (batería)

Y la guinda del festival: Tumbando a Monk. El título daba miedo —¿quién se atreve con Thelonious Monk?— pero los gaditanos ofrecieron exactamente lo contrario de una fotocopia fácil: ritmos caribeños, jazz latino con pinceladas de Cádiz, festivos y bailables, con un profundo respeto al genio. La mejor manera posible de acabar tres días inolvidables.

Formación: Pol Padrós (trompeta) · Pedro Cortejosa (saxo tenor, percusiones) · Javier Galiana (teclados) · Javier Bermúdez (bajo eléctrico) · Juan Sainz (batería) · Malick Mbengue (percusión)


Más que conciertos: cubrir un festival es documentar un ecosistema

Una cobertura fotográfica profesional de un festival como el Jazz I Am no es fotografiar conciertos. Es documentar el evento en su totalidad.

Capturé los conciertos, sí. Pero también los momentos entre bastidores: los profesionales intercambiando tarjetas en la terraza de El Molino, las conversaciones de pasillo que abren puertas, las miradas entre músicos justo antes de subir al escenario, el Showlabels, los ágapes. Todo forma parte del relato.

Porque el valor de un festival como el Jazz I Am no es solo la música. Es la comunidad que construye.


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Trabajo con festivales, showcases y eventos musicales de cualquier formato y dimensión. Lo que ofrezco no es una colección de fotografías dispersas — es un relato visual completo que sirve para comunicar el evento antes, durante y después, y que construye el archivo visual del proyecto a lo largo del tiempo.

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